Economía y Empresas | 17:05

Debate por la política energética

Críticas a Milei por la falta de infraestructura para aprovechar el boom energético global

La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán sacudió los mercados energéticos globales y generó un fuerte aumento en los precios del petróleo y el gas. El cierre parcial del estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del comercio mundial de hidrocarburos— impulsó el precio del Brent por encima de los 90 dólares por barril por primera vez desde 2023, mientras que el gas natural licuado (GNL) acumuló subas cercanas al 77%.

En ese contexto, Argentina aparece como un potencial beneficiario del nuevo escenario energético gracias al desarrollo de Vaca Muerta. Sin embargo, distintos analistas advierten que la falta de infraestructura y planificación estratégica limita la capacidad del país para aprovechar plenamente el aumento de los precios internacionales.

El exsecretario de Energía Raúl Olocco señaló que, aunque el país logró avanzar hacia el autoabastecimiento petrolero, aún existen debilidades estructurales que impiden capitalizar el auge global del gas natural licuado. “No podemos estar exentos de lo que ocurre en el mundo. No vivimos en una burbuja”, afirmó el especialista.

Actualmente Argentina produce cerca de 845.000 barriles de petróleo diarios y exporta alrededor de 300.000 barriles, lo que la posiciona como exportadora neta de crudo. Según datos oficiales, en 2025 el país registró un superávit energético récord de 7.815 millones de dólares, con exportaciones por más de 11.000 millones.

Sin embargo, pese a ese resultado positivo, especialistas cuestionan que el Gobierno de Javier Milei no haya acelerado la construcción de infraestructura clave para ampliar la capacidad exportadora, especialmente en el sector del gas natural licuado.

El propio Olocco remarcó que Argentina todavía se encuentra en una etapa inicial del desarrollo de terminales de exportación de GNL. “Recién estamos comenzando a colocar barcos regasificadores en Río Negro. El primer equipo va a estar en 2027. Por no tener políticas de continuidad, nos perdemos la parte buena cuando hay conflictos internacionales y somos productores de energía”, sostuvo.

Las críticas también apuntan a la demora histórica en obras clave como el gasoducto troncal que conecta Vaca Muerta con el centro del país. Aunque el proyecto fue licitado en 2019, atravesó múltiples interrupciones políticas y recién se completó en 2023, además de entrar en funcionamiento con capacidad limitada por la falta de plantas compresoras.

Para algunos analistas, la administración actual tampoco logró acelerar el desarrollo de infraestructura exportadora en un contexto internacional que podría ser favorable para el país.

La situación resulta particularmente relevante luego de que Qatar suspendiera parte de su producción de gas natural licuado, lo que generó un aumento del 45% en los precios internacionales y abrió oportunidades para nuevos proveedores.

El economista Asdrúbal Oliveros y otros especialistas coinciden en que el país atraviesa una ventana de oportunidad, pero advierten que sin inversiones rápidas en infraestructura energética y sin políticas de Estado sostenidas, Argentina podría quedar nuevamente al margen de un ciclo favorable del mercado global.

 

Mientras tanto, el sector energético ya representa cerca del 6% del Producto Bruto Interno y se proyecta como uno de los motores de crecimiento de la economía durante la próxima década. La discusión política gira ahora en torno a si el Gobierno logrará convertir ese potencial en una estrategia de desarrollo sostenida o si el país volverá a perder una oportunidad histórica en el mercado energético internacional.

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