Política | 19:49

Discurso conocido

La UCR agita la bandera de la lista propia, pero sus referentes siguen buscando socios para llegar a 2027

Mientras algunos dirigentes reivindican recuperar protagonismo electoral, distintos sectores del radicalismo mantienen conversaciones con gobernadores, el PRO, espacios libertarios y sectores peronistas.

La UCR volvió a levantar una bandera que entusiasma a su militancia pero que, hasta ahora, rara vez consiguió transformar en estrategia concreta: competir en 2027 con candidatos propios para la Presidencia, la Gobernación y las intendencias. La consigna reapareció con fuerza durante actos encabezados por Leonel Chiarella, Emiliano Balbín y Pablo Nicoletti.

El mensaje recupera una vieja aspiración radical y hasta cierta nostalgia por épocas de mayor fortaleza partidaria, como la presidencia de Raúl Alfonsín y las gobernaciones e intendencias que entonces controlaba la UCR. El problema es que la historia reciente muestra una dificultad persistente para sostener una candidatura pura cuando llega el momento de cerrar alianzas.

La última experiencia presidencial con la tradicional Lista 3 dejó un antecedente duro. En 2003, Leopoldo Moreau obtuvo apenas alrededor del 2 por ciento, un resultado que todavía funciona como recordatorio del riesgo que implica competir sin socios cuando la estructura electoral no acompaña.

Las señales actuales tampoco muestran un rumbo unificado. Maximiliano Pullaro observa la posibilidad de construir un espacio de centro con Martín Llaryora y otros gobernadores, mientras Maximiliano Abad mantiene diálogo con sectores de La Libertad Avanza vinculados a Patricia Bullrich para explorar una suerte de reedición frentista.

Martín Lousteau, en tanto, impulsa un armado amplio contra la reelección de Javier Milei que podría incluir incluso al PRO. Desde otro sector, Federico Storani y Juan Manuel Casella reclaman recuperar primero identidad, doctrina y una propuesta clara, aunque tampoco descartan un frente con sectores peronistas.

Así, el radicalismo vuelve a hablar de lista propia mientras sus principales referentes siguen mirando hacia alianzas diferentes. La consigna entusiasma, pero por ahora continúa faltando lo más difícil: una decisión política común que convierta el deseo militante en una verdadera estrategia electoral.

COMENTARIOS