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Controles bajo sospecha
La fuga de dos adolescentes en General Pueyrredon pone a Zerillo frente a las explicaciones por el operativo
La ausencia habría sido detectada por autoridades educativas y no inicialmente por quienes debían acompañar a los jóvenes. El episodio abre interrogantes sobre los protocolos aplicados durante las salidas.
Dos jóvenes identificados como Bautista Castellano y Aaron Cardoso, alojados en el Centro Cerrado de Menores de Batán por causas vinculadas a robos, se fugaron este martes mientras participaban de actividades en la Escuela de Artes y Oficios de Mar del Plata. El episodio puso el foco no solo sobre las autoridades del establecimiento, sino también sobre José Luis Zerillo, responsable político del área de Responsabilidad Penal Juvenil de la provincia de Buenos Aires.
Según la información conocida hasta el momento, la ausencia no habría sido advertida inicialmente por el personal encargado de acompañar y controlar a los adolescentes. Autoridades de la Secretaría de Educación habrían sido quienes se comunicaron con el Centro Cerrado al constatar que los jóvenes ya no se encontraban en el establecimiento.
La fuga abrió interrogantes sobre los mecanismos de custodia y los protocolos implementados durante las salidas educativas. También resta determinar cuánto tiempo transcurrió entre la salida de los adolescentes, la detección de su ausencia y la activación del correspondiente operativo de búsqueda.
Zerillo, responsable del área provincial
José Luis Zerillo es subsecretario de Responsabilidad Penal Juvenil de la provincia de Buenos Aires y asumió ese cargo dentro del Organismo Provincial de la Niñez y Adolescencia (OPNyA). Desde esa función coordina las políticas destinadas a adolescentes en conflicto con la ley penal en territorio bonaerense.
Entre las áreas que se encuentran bajo su gestión está la coordinación y supervisión de los establecimientos de restricción y privación de la libertad de adolescentes. Esa responsabilidad coloca al funcionario marplatense dentro de la cadena política y administrativa que deberá dar explicaciones sobre las condiciones de custodia y los mecanismos de control que rodearon la fuga.
Su área también tiene a cargo la implementación de programas destinados a la inclusión social y al acompañamiento familiar de los jóvenes. A esto se suma la articulación de lineamientos de trabajo con juzgados de garantías, fiscalías y defensorías correspondientes al fuero de responsabilidad penal juvenil.
El episodio también alcanza al funcionamiento del Centro Cerrado de Batán, dirigido por Juan Antonio Capel y supervisado a nivel provincial por Marcela Vallina. Sin embargo, por encima de la conducción cotidiana del establecimiento aparece la responsabilidad institucional de la Subsecretaría encabezada por Zerillo, encargada de coordinar las políticas y supervisar los dispositivos bonaerenses de alojamiento juvenil.
Mientras continúa la búsqueda de los adolescentes, el caso deja pendiente establecer qué ocurrió con la custodia durante la actividad educativa, quiénes tenían a su cargo el acompañamiento y si se cumplieron los protocolos previstos. También queda por determinar qué medidas adoptará el área conducida por José Luis Zerillo frente a una fuga producida dentro de un sistema cuya coordinación y supervisión forma parte de sus competencias.
