Política | 19:04

Pelea partidaria

La interna de Juventud del PRO explota en redes por una elección “a dedo” y acusaciones de entrega a LLA

“Nadie la eligió”: la juventud del PRO protesta contra una proclamación acordada desde arriba y denuncia fraude.

La militante Pilar Brown es, desde este fin de semana, la nueva presidenta nacional de la Juventud PRO, proclamada sin una sola urna ni una sola boleta: solo 17 avales administrados a mano por los operadores adultos del partido. En las redes, la militancia juvenil macrista estalló: “Están GARCANDO a los jóvenes PRO. Esta elección debería ser NULA”.

El mecanismo era simple y, en teoría, eludía la interna: con 7 avales de presidentes de juventudes provinciales alcanzaba para competir; con 14, para conformar una lista de unidad. Brown consiguió 17. ¿Cómo? Militantes del PRO lo dicen sin filtro: Fernando De Andreis, operador de Mauricio Macri, recorrió distrito por distrito armando los avales uno por uno, en abierto incumplimiento del pacto de “no meterse” que los sectores habían acordado.

Cristian Ritondo también lo violó al empujar la candidatura de Alejandro Finocchiaro, hijo del exministro, con quien Brown terminó repartiéndose cargos. Valentina Etulain, la tercera en disputa, quedó afuera del reparto y, según reportes, hasta enfrentó a los otros sectores en un bar, con gritos y amenazas. Un cierre digno del costado más oscuro de la política de avales.

La bronca en X no es una minoría ruidosa: cuando la cuenta oficial del PRO felicitó a Brown, los comentarios fueron mayormente hostiles. “A dedo”, “sin democracia interna”, “traición” y “sinvergüenza” fueron algunas de las expresiones.

Y una acusación se repite como un tambor: la imposición de Brown no es solo un acomodo interno, sino la firma del acercamiento del PRO a La Libertad Avanza. “Se están vendiendo a los VIOLETAS”, dice el post más compartido. “Listo, le vendieron el sello a LLA”, agrega otro. Un tercero va directo a la yugular: “el PRO le firmó la partida de defunción cuando lo transformaron en el vagón de cola de La Libertad Avanza”.

Quienes más insultan son, justamente, los macristas más ortodoxos: ven en Brown a la candidata de un sector que “vende” el espacio a Milei y se aferran a Etulain o a figuras como Hernán Lacunza como última versión “pura” del partido.

Los propios militantes describen un proceso de designación definido desde arriba, con avales gestionados por operadores adultos en violación de un pacto escrito. “Los avales los tenía otra persona”, repiten, señalando a Etulain. Es decir: no hubo urnas truchas porque, directamente, no hubo urnas.

Brown ya fue proclamada y Jorge Macri ya la felicitó públicamente, con la foto y el acto de rigor. El reparto de cargos selló la paz entre los sectores de De Andreis y Ritondo. Pero el daño político está a la vista: una organización que se autodenomina “juventud”, gobernada por el dedo de los adultos, y una base que lo grita en las redes mientras los dirigentes hacen como si no escucharan.

“Nadie te eligió, fuiste puesta a dedo”, le escribieron en el anuncio oficial. Si el PRO ignora ese mensaje, el problema no será de los jóvenes, sino de sus dirigentes, que se manejan con poca transparencia.

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