Política | 19:04

Hipocresía a pie

Santa Loureiro, la patrona que te desea miseria siendo funcionaria en General Lavalle

Milagrosa patrona de la miseria

Santa Loureiro, la patrona que te desea miseria siendo funcionaria en General Lavalle
La funcionaria Natalia Loureiro quien falseó documentos y publicó el desalmado estado de WhatsApp.

Falsea informe social declarándote “persona de bajos recursos”, logra redacción del decreto donde te asigna subsidio de ayuda económica, sin que lo solicites, ni necesites; y vos te anoticias por la publicación de boletín oficial. Cuando denuncias y pedís aclaración, te maldice deseándote miseria. Ella es la funcionaria de General Lavalle, Natalia Loreiro. Si la ves en la peregrinación a Luján, rezá; te puede decretar "pobreza" en un parpadeo y sin que te enteres.

La única explicación que supo dar la funcionaria, fue que se justificó tras decretos de indigencia pagos de trabajos precarizados.

Por cierto, hay un contraste profundo entre el polvo del camino que se pisa por devoción a Lujan, y el frío papeleo de un despacho municipal.

La fe, históricamente, ha sido el refugio de los postergados; sin embargo, con frecuencia se transforma en la perfecta pantalla de quienes administran la realidad desde el privilegio. El caso de la funcionaria de General Lavalle, Natalia Loureiro, bajo el amparo político del intendente Nahuel Guardia, es un reflejo de esto. Participar en la icónica caminata a Luján, cargando con el simbolismo del sacrificio y la solidaridad cristiana, choca de frente con las denuncias sobre la falsificación de informes sociales para simular subsidios de indigencia a vecinos que jamás los solicitaron.

Los hechos ocurridos exponen una preocupante distorsión del ejercicio del poder político y de la administración de la asistencia social, la cual se contrapone directamente con los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).

Utilizar informes sociales de indigencia y manipular datos personales de ciudadanos vulnerables para "blanquear" o justificar mecanismos administrativos deficientes —como el empleo precarizado— es una instrumentalización de los más necesitados. El Papa Francisco ha denunciado reiteradamente el uso del "clientelismo" y las estructuras que perpetúan la informalidad laboral, señalando que el trabajo precarizado, privado de derechos fundamentales (como aportes, obra social y jubilación), es una forma de explotación que atenta contra el designio divino de la justicia social.

La falsa concepción de la asistencia social como "limosna" o favor personal. La oligarquía.

 El estado de WhatsApp publicado por la funcionaria, que tilda de "mal agradecidos" a los ciudadanos y les desea "miseria" para "aclarar la memoria", refleja una peligrosa confusión conceptual y moral. Los actos de gobierno no son favores personales de un gobernante ni actos de beneficencia privada que exijan sumisión o gratitud eterna; son derechos vinculados al Principio del Bien Común y a la Destinación Universal de los Bienes.

Quien administra los fondos de Desarrollo Social no está "ayudando con su propia mano", sino gestionando recursos públicos que pertenecen al pueblo. Exigir pleitesía o subordinación a cambio de asistencia vulnera la libertad y la dignidad de los pobres. Decir "malagradecido" a alguien cuando no lo es, funciona directamente como un insulto y como una descalificación moral. (cabe aclarar que la funcionaria calificó de “malagradecidos” en momentos que fue denunciada públicamente por vecinos que se vieron en informes sociales como solicitantes y beneficiarios de subsidios de ayuda económica que nunca habían solicitado).

Las mañas no terminan en el gobierno de General Lavalle: Loureiro  renuncia al cargo del área social para asumir funciones como “contadora municipal” 

La política se concibe como "una de las formas más altas de la caridad" cuando se ejerce como servicio. La actitud despectiva de desearle la miseria a la población representa una contradicción ética insalvable y una manifestación clara de "miseria moral".   

La soberbia, el desprecio clasista y el resentimiento hacia los administrados exponen una total falta de idoneidad moral para la gestión del bien común.

Un episodio de esta naturaleza no es un simple error administrativo; representa un pecado social de opresión al trabajador y una grave quiebra de la ética institucional, donde el poder se desvincula de la misericordia, la transparencia y la justicia para transformarse en un mecanismo de deshumanización.

El olvido del propósito de la función pública, ( que es el servicio humilde) es lo que verdaderamente constituye la miseria moral de una gestión.

La maléfica del distrito Lavallense falsifica documentación, inventa subsidio,  crea trabajo en negro y se viste de santa católica; debería ir de rodillas pidiendo perdón ante la 52° Peregrinación a Luján y presentar su renuncia ante los hechos maliciosos.

En los pasillos de la comuna cobra fuerza la hipótesis de que la funcionaria opera como una pieza intocable del entramado oficial. Quienes siguen de cerca el conflicto sugieren que Loureiro condiciona la estabilidad del propio jefe comunal: al concentrar la firma y el diseño del esquema asistencial cuestionado, un eventual desplazamiento de su cargo rompería el pacto de silencio y "destaparía la olla de la oligarquía" de una trama de irregularidades financieras de la cual el Ejecutivo es el máximo responsable legal.

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