Judiciales y Policiales El abogado que no paga

Debe 5,4 millones de pesos, cobra del Estado y se hace el empresario: la doble vida de Gonzalo Martín

El abogado platense multiplicó su deuda por siete en un año mientras preside una firma con un socio que trabaja en el Ministerio de Salud y vende insumos médicos. La ética pública brilla por su ausencia.

Minuto Nacional Por Minuto Nacional
Debe 5,4 millones de pesos, cobra del Estado y se hace el empresario: la doble vida de Gonzalo Martín
Gonzalo Martín, el abogado que se desempeña en la Gobernación bonaerense, acumula una deuda que se disparó de 713 mil a 5,4 millones de pesos.
7 de agosto de 2026, 17:02 hs7/8/2026 17:02 hs · 3 min de lectura

Este tipo es abogado, empleado de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires y monotributista, pero tiene una deuda que crece como espuma. Gonzalo Martín pasó de deber 713 mil pesos en julio de 2024 a más de 5,4 millones en 2025, una cifra que cualquier laburante promedio ni siquiera puede imaginar. ¿Con qué plata paga eso? Con el sueldo de empleado estatal no alcanza ni para los intereses.

Te recomendamos: Sin controles de Moreno, decenas de motos con escape libre toman Portugal y Rosalía de Castro cada fin de semana

El personaje no solo es un deudor serial, sino que se hace el empresario con LUMAGGAM SA, una sociedad que constituyó en 2017 y que tiene un objeto social tan amplio que parece sacado de un manual de cómo abarcar todo sin especializarse en nada. Construcción, agro, importación, exportación, operaciones financieras con capital propio, inmobiliaria, transporte, logística y hasta participación en licitaciones públicas y privadas. Una empresa chica que quiere jugar en todas las canchas, pero que según los papeles se dedica a la venta minorista de ropa. Sí, ropa. ¿Qué clase de negocio es este?

Pero el chiste sigue. El socio de Martín, Lucas Marcelo García, es director suplente de LUMAGGAM SA y también tiene su propio imperio paralelo. García aparece vinculado a GP Med Insumos SA, una empresa de insumos médicos, hospitalarios, prótesis, medicamentos y equipamiento, y a Prisma Salud Integral SA, que también hace lo mismo y participa en licitaciones públicas.

Todo muy lindo, salvo por un detalle: García trabaja en el Ministerio de Salud bonaerense. El tipo que vende insumos médicos es el mismo que labura en el área que podría comprarlos. ¿Alguien vio el conflicto de intereses o todos estaban mirando para otro lado?

Te recomendamos: Un hotel o dos: el argumento con el que Entre Ríos habría dejado afuera la oferta más económica en Mar del Plata

Acá no hay vueltas: este dúo dinámico utiliza sus vínculos estatales para hacer negocios mientras cobran sueldos públicos. Martín se llena la boca con su título de abogado y su puesto en la Gobernación, pero debe plata que no puede pagar. García se hace el doctor en insumos médicos mientras pone el pie en dos mundos incompatibles. Si esto no es una falta de ética pública, que venga alguien y lo explique.

La pregunta es incómoda y no hay manera de esquivarla: ¿García y Martín usaron sus contactos en el Estado para conseguir contratos jugosos? Los registros oficiales están disponibles, pero nadie parece tener interés en revisarlos. La sociedad LUMAGGAM SA tiene todas las habilitaciones para participar en licitaciones públicas, y los dos tipos que la manejan están metidos hasta el cuello en el aparato estatal. Coincidencia, casualidad o un plan perfectamente armado.

Martín debería estar dando explicaciones en lugar de esconderse detrás de su título. Su deuda no es un problema personal cuando se combina con un puesto público y una sociedad que puede firmar contratos con el Estado. Si la plata no le alcanza para pagar sus propias cuentas, ¿cómo va a manejar los recursos de todos los bonaerenses? La pregunta ofende, pero es necesaria.

Te recomendamos: Martín Melia, el profesor inhabilitado por su vínculo con una alumna de 15 años, abrió un bar en Pinamar

El Ministerio de Salud debería estar investigando a García desde ayer. Un empleado del área que integra empresas del mismo rubro no es una anomalía, es una bomba de tiempo. La ley de ética pública no es un adorno, pero en la provincia parece que los adornos son lo único que importa. Mientras tanto, el dúo sigue haciendo de las suyas, cobrando sueldos y acumulando deudas como si nada.

Este es el retrato de un sistema donde la incompatibilidad es moneda corriente y los controles brillan por su ausencia. Martín y García no son casos aislados, son la muestra de un Estado que mira para otro lado mientras sus empleados juegan a los empresarios con plata ajena.

Antes de irte

Periodismo independiente Sumate a nuestro compromiso con la verdad Tu aporte nos ayuda a seguir haciendo periodismo independiente. Quiero colaborar
Compartí esta noticia

Comentarios 0

Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!

Dejá tu comentario

Los comentarios son responsabilidad de sus autores. No se publican insultos, agravios ni mensajes con publicidad.

Más de Judiciales y Policiales ›

Últimas noticias