Política | 21:32

Reforma institucional

Río Negro: Cortés lanzó su lista en Bariloche junto a Weretilneck y presentó sus propuestas para la Carta Orgánica

El intendente encabezó el acto de Estamos Haciendo Bariloche junto al gobernador y funcionarios provinciales. La alianza competirá el 1 de noviembre con propuestas sobre obras, estructura municipal y participación vecinal.

El intendente de Bariloche, Walter Cortés, volvió a montar un escenario cargado de promesas para disimular una gestión que no logra responder a los problemas más elementales de la ciudad. Esta vez, el pretexto fue el lanzamiento de Estamos Haciendo Bariloche, la alianza entre el Partido Unión y Libertad y Juntos Somos Río Negro que competirá en las elecciones de convencionales del próximo 1 de noviembre.

El acto se realizó en el predio de AMEC, con militantes, representantes de juntas vecinales, dirigentes deportivos y buena parte de la estructura política provincial. La fotografía central mostró a Cortés junto al gobernador Alberto Weretilneck, confirmando que la supuesta independencia del intendente terminó sepultada bajo un acuerdo electoral pensado para repartirse el control de la futura Carta Orgánica.

La lista estará encabezada por Yanina Sánchez, acompañada en los primeros lugares por Alberto Arabarco, Julia Fernández, Leandro Lescano, Elisa Guerra, Adrián Grau y Hermenegildo Ortega. En total, trece espacios competirán por integrar la Convención Constituyente, pero el oficialismo municipal llega con el respaldo político y territorial del Gobierno provincial.

La postal dejó, además, expuesta una contradicción difícil de ocultar. Apenas un día antes, Weretilneck había asegurado que no participaría de la campaña. Sin embargo, apareció sobre el escenario junto a funcionarios provinciales durante el lanzamiento de la nómina impulsada por Cortés. Una curiosa manera de mantenerse al margen.

Como suele ocurrir cada vez que se acerca una elección, Cortés sacó del cajón una catarata de propuestas. Prometió destinar el 40 por ciento del presupuesto municipal a obras y pavimentación, limitar la planta de empleados, reducir la cantidad de concejales, entregar lotes sociales, crear becas universitarias y realizar dos referéndums por año.

El problema no está en el listado de buenas intenciones, sino en la credibilidad de quien las anuncia. Cortés gobierna Bariloche desde diciembre de 2023 y todavía debe explicar por qué muchas de estas iniciativas no fueron impulsadas durante su administración. La ciudad continúa atravesada por calles deterioradas, dificultades con los servicios, reclamos barriales y conflictos que el Ejecutivo suele contestar con discursos agresivos contra quienes cuestionan su gestión.

También resulta llamativo que el intendente prometa reducir la estructura política cuando su propia administración necesita del aparato municipal y del respaldo provincial para sostener la campaña. El discurso del achique aparece como una consigna electoral conveniente, justo cuando Cortés pretende colocar dirigentes propios dentro de la Convención encargada de definir las reglas institucionales de Bariloche para las próximas décadas.

La propuesta de fijar un empleado municipal cada cien habitantes también genera interrogantes. Presentada como una medida de eficiencia, podría convertirse en la puerta de entrada para congelar ingresos, ajustar áreas sensibles o precarizar servicios. Cortés no explicó qué dependencias podrían verse afectadas ni cómo garantizaría el funcionamiento del municipio con esa limitación.

Detrás de las becas, los lotes y la pileta gratuita, el verdadero objetivo político parece mucho más sencillo: que el cortismo y Juntos Somos Río Negro acumulen poder suficiente para redactar una Carta Orgánica a su medida. La reforma institucional quedó así atrapada en una alianza electoral entre un intendente cuestionado y un gobernador que decía no querer involucrarse.

Con el lanzamiento en AMEC, Cortés terminó de blanquear su sociedad con Weretilneck. Mientras Bariloche espera soluciones concretas, ambos dirigentes ya piensan en controlar la Convención. La ciudad necesita discutir seriamente su futuro institucional, pero el oficialismo decidió convertir esa oportunidad en otro acto de campaña, con promesas abundantes y explicaciones demasiado escasas.

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