Política | 18:37

Malestar provincial

Mar del Plata sacude la relación entre Kicillof y Pulti tras la caída de Gastón Herrera en Seguridad

El dirigente vinculado a Acción Marplatense perdió su lugar dentro de la Jefatura Departamental y el control operativo pasó al comisario inspector Cristian Daniel Fontana.

La relación entre Axel Kicillof y Gustavo Pulti atraviesa un momento de fuerte tensión, mientras Gastón Herrera quedó desplazado de la conducción de la Jefatura Departamental del Ministerio de Seguridad bonaerense en Mar del Plata. La salida del funcionario, vinculado al sector de Acción Marplatense y al ministro provincial Javier Alonso, terminó de consolidarse después de una crisis operativa y política, a la que se sumaron presuntas declaraciones polémicas que profundizaron su debilitamiento.

Uno de los principales detonantes fue la crisis por la falta de combustible para los patrulleros de la Policía Bonaerense. El problema llegó al punto de dejar decenas de móviles completamente paralizados durante fines de semana largos, complicando la capacidad operativa de la fuerza y sumando presión sobre una conducción que ya acumulaba cuestionamientos.

A ese escenario se incorporaron fuertes reclamos de vecinos de sectores periféricos, especialmente de Chapadmalal, donde denunciaron una sucesión de delitos y usurpaciones. Las protestas incrementaron el desgaste de Herrera y expusieron problemas tanto en el funcionamiento cotidiano del dispositivo de seguridad como en el vínculo con las comunidades afectadas.

Herrera no era un policía de carrera, sino un coordinador cuya llegada al cargo respondía a una designación estrictamente política. Ante el deterioro de su gestión, el Ministerio de Seguridad bonaerense resolvió retirar esa intermediación y concentrar nuevamente el control de la fuerza en mandos técnicos y uniformados, con el objetivo de recomponer la cadena de mando y recuperar el diálogo con los foros vecinales.

El control operativo territorial de la Policía Bonaerense en Mar del Plata quedó entonces en manos del comisario inspector Cristian Daniel Fontana. Su gestión se concentró en normalizar el abastecimiento permanente de combustible en las comisarías y reorganizar las cuadrículas de patrullaje en todo el partido de General Pueyrredón.

El suministro de nafta para los móviles policiales finalmente fue regularizado mediante partidas administradas directamente de manera institucional. Paralelamente, la Patrulla Municipal y las fuerzas de seguridad concentraron sus recursos en operativos dinámicos sobre los accesos a Mar del Plata y las zonas periféricas que acumulaban mayores demandas de los vecinos.

Tras su desplazamiento y el desgaste sufrido durante su paso por la coordinación, Gastón Herrera quedó completamente afuera del mapa de decisiones de seguridad de Mar del Plata. El dirigente se replegó en el armado político interno del peronismo y el vecinalismo bonaerense, pero ya no conserva injerencia sobre el dispositivo de seguridad de la ciudad.

La salida, además, se produce en un escenario político atravesado por el enojo de Kicillof con Pulti, referente de Acción Marplatense y figura del oficialismo provincial. La crisis de seguridad, los inconvenientes logísticos, las quejas vecinales y las presuntas declaraciones polémicas atribuidas a Herrera terminaron así por quebrar un esquema político que había ganado espacio dentro de la estructura bonaerense en General Pueyrredón.

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