Deportes Internacionales | 18:32

Escándalo antidopaje

Una reconocida maratonista fue suspendida seis años por dopaje y presentar documentos falsos

La atleta etíope Ruti Aga recibió una sanción de seis años tras una investigación antidopaje.

El mundo del atletismo internacional quedó sacudido por una nueva sanción por dopaje que involucra a una de las figuras más reconocidas del circuito de maratones. La etíope Ruti Aga, de 32 años y ganadora del Maratón de Tokio en 2019, fue suspendida durante seis años después de dar positivo por una sustancia prohibida y presentar documentación médica falsa durante la investigación.

La Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) confirmó la decisión, que comenzó a regir el pasado 10 de septiembre y mantendrá a la deportista alejada de las competencias oficiales hasta septiembre de 2032.

El caso comenzó después de que Aga se impusiera en la media maratón de Meishan Renshou, disputada el 15 de marzo en China. Un control antidopaje detectó la presencia de metilprednisolona, un medicamento perteneciente al grupo de los glucocorticoides cuyo uso está restringido bajo determinadas condiciones en el deporte profesional.

La corredora explicó inicialmente que había recibido la sustancia como parte de un tratamiento médico por una lesión de rodilla. Sin embargo, las autoridades comenzaron a revisar la documentación presentada y encontraron irregularidades que terminaron agravando considerablemente su situación.

Durante la investigación, la AIU trabajó junto con la Autoridad Antidopaje de Etiopía para verificar la autenticidad de la receta médica entregada por la atleta. Los investigadores determinaron que el centro de salud mencionado en el documento no existía y que la persona identificada como profesional médico era, en realidad, un familiar de Aga que no contaba con registro sanitario.

Además, el establecimiento al que se vinculaba la prescripción negó haber emitido el documento y aseguró que esa persona nunca había formado parte de su personal. Estas contradicciones llevaron al organismo a concluir que se había intentado manipular el procedimiento antidopaje mediante información falsa.

La sanción quedó dividida en dos partes: dos años de suspensión por la presencia y utilización de la sustancia prohibida y otros cuatro por la manipulación del proceso de investigación. La atleta no respondió formalmente a los cargos comunicados por la AIU, por lo que el organismo pudo resolver el expediente sin necesidad de celebrar una audiencia. De esta manera, Aga recibió una de las sanciones más severas aplicadas recientemente a una figura del atletismo de fondo. La decisión representa un golpe importante para una deportista que, además de su victoria en Tokio, había conseguido actuaciones destacadas en competencias internacionales como los maratones de Berlín y Nueva York.

El episodio recuerda otros antecedentes que también involucraron a destacadas corredoras africanas. La keniana Diana Kipyokei, ganadora del Maratón de Boston de 2021, recibió seis años de suspensión por dopaje y presentación de documentación falsa, además de perder su victoria en aquella competencia.

Por su parte, Jemima Sumgong, campeona olímpica de maratón en Río de Janeiro 2016, fue inhabilitada durante ocho años tras una investigación que incluyó irregularidades en sus registros médicos. Con estos antecedentes, el caso de Ruti Aga vuelve a poner en primer plano la importancia de los controles antidopaje y las consecuencias deportivas de intentar alterar una investigación oficial.

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