Política | 20:35

Alarma creciente

El basural de Río Negro expone un escenario crítico y golpea con fuerza a la administración de Walter Cortés

La confirmación de contagios reavivó las críticas por las condiciones laborales y el mantenimiento del predio.

La gestión del intendente Walter Cortés quedó nuevamente en el centro de la polémica tras confirmarse un brote de leptospirosis entre trabajadores del Vertedero Municipal de Bariloche, una situación que expuso el delicado estado sanitario del predio y reavivó las críticas por las condiciones en las que desarrollan sus tareas los empleados. Mientras el Municipio intenta llevar tranquilidad, ya hay dos casos confirmados y otros ocho trabajadores solicitaron repetir los análisis por temor a haber contraído la enfermedad.

El episodio encendió las alarmas dentro del Municipio y volvió a poner en discusión el manejo del basural durante la administración de Walter Cortés. La aparición de casos positivos de una enfermedad asociada a la presencia de roedores y ambientes contaminados abrió interrogantes sobre los controles sanitarios, el mantenimiento del predio y las medidas de prevención implementadas por la comuna.

Según trascendió, los dos trabajadores afectados fueron detectados a partir de controles realizados por la ART y el área de Recursos Humanos. Ambos se encuentran asintomáticos, con tratamiento antibiótico y licencia médica. Sin embargo, la preocupación creció rápidamente entre el resto del personal, al punto que otros ocho empleados solicitaron nuevos estudios para descartar posibles contagios por la exposición permanente al ambiente del vertedero.

La leptospirosis es una enfermedad bacteriana que se transmite principalmente por el contacto con la orina de roedores presentes en ambientes contaminados. Si bien las autoridades sanitarias aclararon que no existe transmisión entre personas, la aparición de casos dentro del basural volvió a exponer las deficientes condiciones ambientales del lugar y el riesgo al que estuvieron expuestos durante años quienes desarrollan tareas allí.

Desde el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOYEM) manifestaron su preocupación por la situación y aseguraron que acompañan a los trabajadores afectados mientras exigen una investigación para determinar responsabilidades. Además, reclamaron garantías sobre las condiciones laborales y sanitarias, al tiempo que cuestionaron las decisiones adoptadas por el Ejecutivo municipal respecto del futuro del servicio.

Como si el escenario sanitario no fuera suficiente, la crisis coincidió con la decisión del gobierno de Walter Cortés de avanzar en la tercerización de buena parte de las tareas del Vertedero Municipal mediante la contratación de la empresa Rowing, junto con la reubicación de 27 empleados municipales en otras dependencias. La medida fue interpretada por sectores gremiales como un intento de descomprimir el conflicto en medio del escándalo sanitario.

Aunque desde el Municipio sostienen que el traslado del personal responde a una política preventiva y que no habrá pérdida de categoría para los trabajadores, las dudas continúan creciendo. La coincidencia entre la confirmación de los casos de leptospirosis y la reorganización del servicio alimentó sospechas sobre el verdadero estado del basural y acerca de si la administración actuó recién cuando la situación ya era inocultable.

El brote vuelve a instalar un fuerte interrogante sobre la gestión de Walter Cortés al frente del Municipio. La aparición de una enfermedad vinculada a las condiciones ambientales del vertedero no solo representa un problema sanitario, sino también un duro golpe político para una administración que ahora deberá explicar cómo el principal basural de la ciudad llegó a convertirse en un foco de preocupación para quienes trabajan allí todos los días.

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