Política | 17:49

Situación crítica

Morón enfrenta una seguidilla de ataques armados y crecen las críticas a la gestión municipal

Vecinos y dirigentes advierten ausencia de patrullajes, monitoreo insuficiente y falta de un plan integral.

A las 19:30, a metros del Hospital Municipal de Morón, una balacera volvió a exponer el nivel de violencia que atraviesa el distrito. El oficial de la Policía de CABA Mariano Agustín Guerra, que se encontraba de franco y circulaba en moto, fue herido de gravedad con tres disparos en la pierna derecha, el abdomen y el tórax durante un intento de robo cometido por motochorros.

A la fecha, lucha por su vida en el Hospital Italiano. Su acompañante, la cadete Leyla Espinosa, también integrante de la fuerza porteña, recibió dos impactos de bala, aunque se encuentra fuera de peligro.

El episodio ocurrió en Curupaytí al 700 y dejó al descubierto no solo la impunidad con la que actúan los delincuentes, sino también el estado crítico del Hospital Municipal, que no pudo recibir a las víctimas por falta de insumos, infraestructura deteriorada, ausencia de profesionales y condiciones sanitarias alarmantes, lo que obligó a montar un operativo de emergencia con traslado aéreo hacia la Ciudad de Buenos Aires.

Menos de 48 horas después, dos jubilados fueron asaltados en Villa Sarmiento por un delincuente armado que circulaba en moto. Aunque no hubo heridos de bala, el atacante portaba un arma y el hecho volvió a mostrar la ausencia total de prevención. La reiteración de estos episodios ubica a Morón entre los municipios más inseguros del conurbano bonaerense, sin que el intendente Lucas Ghi ni su secretario de Seguridad, Damián Cardoso, exhiban reacciones concretas frente al avance del delito.

La característica común de los hechos es la falta de cámaras de seguimiento, la escasa o nula presencia policial preventiva y la inexistencia de persecuciones posteriores.

Tras cada ataque, el Municipio recurre a pedir cámaras privadas a los vecinos, evidenciando la precariedad del sistema de monitoreo oficial. De noche, la situación se agrava: no hay patrullajes regulares, los disparos se escuchan con frecuencia y los vecinos se ven forzados a protegerse con rejas, cercos eléctricos, cámaras y perros.

Mientras tanto, el Ejecutivo municipal prioriza mantener móviles de seguridad fijos y en ocasiones vacíos en predios sin impacto real en la prevención, como el sector lindero al antiguo estadio del Club Deportivo Morón.

Una vigilancia simbólica que refuerza la percepción de desgobierno. En las comisarías, la atención es deficiente, con maltrato, demoras y destrato hacia quienes intentan denunciar, lo que desalienta las presentaciones y mejora artificialmente las estadísticas delictivas.

En este contexto, el anuncio oficial de reforzar la seguridad en el Nuevo Estadio Urbano durante 2026 fue interpretado como una burla. La protección de eventos deportivos, sostienen las críticas, debería ser responsabilidad del club y la AFA, no el eje central de la política de seguridad de un distrito asediado por el delito cotidiano.

El clima social se agravó aún más con el caso de Quimey, una adolescente autista brutalmente golpeada en un corso en Morón Sur. Según la investigación judicial, existirían bandas de mujeres y adolescentes que atacan, graban y hasta transmiten en vivo agresiones por redes sociales, reflejando una degradación social profunda.

El concejal Ariel Alejandro Aguilera, del bloque TODO POR ARGENTINA y perteneciente al ala de la vicepresidente Victoria Villarruel, aseguró que tras recorrer una comisaría del distrito la conclusión fue “dantesca”.

Según relató, incluso los propios policías cuestionan al intendente por simular un cambio de rumbo en seguridad, mientras persiste una línea garantista sin órdenes claras para actuar. Denunció además liberaciones inmediatas ordenadas desde fiscalías, lo que desalienta a los efectivos con vocación.

Aguilera recordó que integró la Comisión de Seguridad Ciudadana hasta fines de 2025 y presentó numerosos proyectos que fueron cajoneados por el oficialismo. En 2026 volvió a insistir con una ordenanza para prohibir la circulación de dos personas en moto, iniciativa que el intendente considera impopular y que, según anticipan, buscará bloquear o vetar.

El edil también impulsa la interpelación del intendente o del secretario de Seguridad en el Concejo Deliberante. “Queremos escuchar cuál es el Plan Maestro de seguridad, porque los resultados están a la vista”, afirmó, y remarcó que no se puede ser garantista y combatir el delito al mismo tiempo.

El desgaste político de Ghi es evidente. Con imagen en caída, conflictos internos en el oficialismo, falta de liderazgo, recursos escasos y una ciudadanía cansada de la inseguridad, la mugre, las tasas altas y el deterioro urbano, el 2026 aparece como un año crítico.

En el ámbito político local, muchos ya hablan de un tablero definido. Para la oposición, el mensaje es claro: Morón quedó sin conducción y el poder muestra signos de agotamiento.

COMENTARIOS