Política | 19:29

Proyección electoral

Río Negro aparece en el horizonte de Walter Cortés, que ya habla de la provincia mientras Bariloche reclama respuestas

El jefe comunal evitó descartar una candidatura a gobernador y vinculó la recuperación del poder concedente eléctrico con la llegada de un mandatario oriundo de la ciudad.

El intendente de Bariloche, Walter Cortés, volvió a quedar en el centro de la escena política, aunque esta vez no por una solución a los problemas de la ciudad, sino por dejar abierta la puerta a una eventual candidatura a gobernador de Río Negro. En medio de una gestión atravesada por conflictos con los trabajadores municipales, enfrentamientos con la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB) y una fuerte disputa por el futuro del cerro Catedral, el jefe comunal decidió alimentar las especulaciones sobre su futuro político.

Todo ocurrió durante una conferencia de prensa en la que fue consultado sobre la posibilidad de que el municipio recupere el poder concedente del servicio eléctrico, una facultad que perdió en la década del noventa. Lejos de concentrarse en explicar cómo resolver el conflicto energético que afecta a la ciudad, Cortés aseguró que eso dependería de una decisión política de la Legislatura y deslizó que solo sería posible “con un gobernador de Bariloche”.

La frase no pasó desapercibida y abrió inmediatamente interrogantes sobre sus verdaderas aspiraciones. Cuando los periodistas le preguntaron directamente si imaginaba una candidatura a la Gobernación en 2031, el intendente evitó descartarla. “No, no hay que adelantarse. Nunca se sabe. Pueden pasar muchas cosas en la vida”, respondió, dejando la sensación de que la idea no le resulta para nada incómoda.

Mientras tanto, la realidad de Bariloche parece ir por otro camino. La ciudad atraviesa una sucesión de conflictos que la gestión municipal todavía no logró encauzar. La pelea con el sindicato de trabajadores municipales continúa escalando, la discusión por la concesión del cerro Catedral sigue generando incertidumbre y la ruptura del vínculo con la CEB sumó un nuevo frente de tensión institucional.

Como si eso fuera poco, las declaraciones también dejaron en una posición incómoda al gobernador Alberto Weretilneck. Al sostener que la recuperación del poder concedente solo sería posible con un gobernador oriundo de Bariloche, Cortés pareció admitir que, mientras el actual mandatario provincial permanezca en el cargo, no habrá cambios en esa materia. Un mensaje llamativo para dos dirigentes que, hasta hace poco, mantenían una relación política sin sobresaltos.

El conflicto también golpea de lleno a la conducción de la Cooperativa de Electricidad Bariloche. Su presidente, Alejandro Pozas, mantiene respaldo político del oficialismo provincial, por lo que la ofensiva del intendente amenaza con tensar aún más los vínculos entre el municipio y el Gobierno rionegrino.

Apenas transcurridos tres años desde su llegada al Palacio Municipal, Walter Cortés todavía tiene una extensa lista de promesas por cumplir en Bariloche. Sin embargo, sus declaraciones ya alimentan especulaciones sobre una eventual proyección provincial. La paradoja no pasó inadvertida entre dirigentes opositores y hasta dentro del propio oficialismo: mientras la ciudad reclama respuestas concretas para problemas cotidianos, el intendente parece dedicar tiempo a imaginar un sillón mucho más grande.

En los pasillos de la política rionegrina, algunos ya ironizan con que Cortés todavía no logró ordenar Bariloche, pero ya se anima a mirar la Gobernación. Una aspiración que hoy parece más cercana a un ejercicio de imaginación que a una construcción política real, especialmente cuando la gestión municipal continúa acumulando controversias, conflictos abiertos y más preguntas que respuestas.

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